Friday, July 11, 2008

Guion es de bu en cine

Es un hito que haya cinco películas nacionales en las retinas.
Soñar no cuesta nada, de Rodrigo Triana, con 1,2 millones de espectadores.
Karmma, de Orlando Pardo, con 413 mil espectadores.
El colombian dream, de Felipe Aljure, con 369 mil espectadores.
Cuando rompen las olas, de Ricardo Gabrielli, con 19 mil espectadores, y
Al final del espectro, de Juan Felipe Orozco (en la foto), sin estadística a la mano.

Esto habla bien de que no solamente Dago García hace cine en Colombia, ni es el único guionista nacional. De las cintas reseñadas merecen destacarse Karmma, por la que Orlando Pardo fue señalado por la prestigiosa revista Variety, como promesa del cine latinoamericano, y Al final del espectro que tendrá en el 2007 una versión hollywoodense de Universal Pictures, con Nicole Kidman. “Estoy cagado del susto”, atinó a decir Juan Felipe Orozco.

 

La nueva vida…

La nueva vida no le sentó bien a Jan. Ella estaba acostumbrada a sus cuatro polvos diarios y a verme pobre y humilde. Después de la jornada en el almacén y luego de la carrera salvaje y el sprint final a través del parking y túnel abajo, no me quedaba mucho amor en el cuerpo. Cuando llegaba por la noche, ella siempre estaba sumergida en su vaso de vino.
–El señor juegacaballos –me decía al entrar. Estaba completamente vestida; con tacones altos, medias de nylon y las piernas cruzadas bien altas, balanceando el pie–. El gran señor juegacaballos. Sabes, cuando te conocí me gustaba el modo que tenías de cruzar una habitación, andabas como si fueses atravesando paredes, como si lo poseyeses todo, como si nada importase. Ahora consigues tener unos cuantos pavos en el bolsillo y dejas de ser el mismo. Actúas como un estudiante de dentista o un fontanero.
–No me empieces a largar ningún rollo de fontaneros, Jan.
–No me has hecho el amor en dos semanas.
–El amor toma muchas formas. El mío ha tomado una forma más sutil.
–No me has follado en dos semanas.
–Ten paciencia. En seis meses estaremos de vacaciones en Roma, en París…
–¡Mírate! Sirviéndote ese whisky bueno y dejándome a mí aquí tirada bebiendo este vino barato pudretripas.
Yo me relajaba en una silla y movía los cubitos de hielo con el whisky. Llevaba puesta una costosa camisa amarilla, bastante chillona, y unos pantalones nuevos, verdes con rayitas blancas.
–¡El gran señor juegacaballos!
–Te doy el alma, te doy sabiduría y luz y música y un poco de diversión. Aparte, soy el más grande jugador de caballos del mundo.
¡Mierda de caballo!
–No, jugador de caballos. –Me bebí el whisky, me levanté y me serví otro.

Charles Bukowski (1920–1994) bien puede definirse como contracultura, o literatura underground. Bares, desempleo y patios traseros dibujados por él, también lo dibujan en textos crudos que, en el fondo, muestran el sueño americano desde otra óptica.

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Opti mismo


Fotografía de una valla* instalada en un lugar de Canadá, según El consultorio del Dr. Jeckyll y el bar del Sr. Hyde, el cual, a su vez, la halló en el blog de Natif.
*Si las visas las dieran por ser gente linda, US estaría lleno de Colombianos

 

Dos concursos

Relatos cortos y poesía de Alfambra: Este es un concurso en Teruel, España, en el que podrán participar españoles y extranjeros, cuyo plazo de admisión es el 25 de mayo de 2007.
Enviar las obras a:
Ayuntamiento de Alfambra
Grupo Literario de Alfambra
(Sección RELATOS)
Calle Estudio, 21/44160 Alfambra (Teruel)
España.
Precisiones, aquí.

La Monstrua: Concurso mexicano de cuento fantástico (incluye ciencia ficción), bizarro (raro, extravagante, insólito) y terrorífico. Recepción de trabajos hasta el 7 de enero próximo. Tres categorías:
1.-Mejor Cuento
2.-Mejor Cuento Internacional
3.-Mejor Cuento Mexicano
En todas habrá Finalistas. Acá puedes saber más.

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El “Tú” de mócrata de la internet

La revista Time logró precisar y ponerle rostro a la persona, el personaje y la personalidad del 2006.
En el caso de la persona, eligió a George W. Bush, por “‘mantenerse en sus pistolas’ (sticking to his huns), expresión figurativa que, según aclara la propia revista, debe entenderse tanto en su sentido literal como en el figurado”.
En cuanto a la personalidad, Time se inclinó por Bill Gates, su esposa Melinda y el cantante Bono, “Por su habilidad para hacer el bien, por reformar la política y redefinir la justicia, por combinar la inteligencia con la piedad, por hacer de la esperanza un valor estratégico y retarnos a seguirlos”.
Por último, el personaje del año… ¡somos nosotros, los cibernautas, el colectivo! Aduce Time que hay “un cambio de nuestra era que se considera esencial: el momento en el que los individuos adquirieron un mayor poder para expresarse y se convirtieron en ciudadanos de la “nueva democracia digital”.
Para ilustrar la portada, los responsables de la revista han elegido un Mac cuya pantalla es de un material de espejo, de modo que el lector se ve reflejado con las letras You sobreimpresas.
Time destacó hoy la importancia de los internautas, que crean y usan la Red, a la hora de “fundar y estructurar la nueva democracia digital”.

 

Trabajos de oficina

Mi fiel secretaria es de las que toman su función al–pie–de–la–letra, y ya se sabe que eso significa pasarse al otro lado, invadir territorios, meter los cinco dedos en el vaso de leche para sacar un pobre pelito.
Mi fiel secretaria se ocupa o querría ocuparse de todo en mi oficina. Nos pasamos el día librando una cordial batalla de jurisdicciones, un sonriente intercambio de minas y contraminas, de salidas y retiradas, de prisiones y rescates. Pero ella tiene tiempo para todo, no solo busca adueñarse de la oficina sino que cumple escrupulosa sus funciones. Las palabras, por ejemplo, no hay día en que no las lustre, las cepille, las ponga en un justo estante, las prepare y acicale para sus obligaciones cotidianas. Si se me viene a la boca un adjetivo prescindible –porque todos ellos nacen fuera de la órbita de mi secretaria, y en cierto modo de mí mismo–, ya está ella lápiz en mano atrapándolo y matándolo sin darle tiempo a soldarse al resto de la frase y sobrevivir por descuido o costumbre. Si la dejara, si en este mismo instante la dejara, tiraría estas hojas al canasto, enfurecida. Está tan resuelta a que yo viva una vida ordenada, que cualquier movimiento imprevisto la mueve a enderezarse, toda orejas, toda rabo parado, temblando como un alambre al viento. Tengo que disimular, y so pretexto de que estoy redactando un informe, llenar algunas hojitas de papel rosa o verde con las palabras que me gustan, con sus juegos y sus brincos y sus rabiosas querellas. Mi fiel secretaria arregla entre tanto la oficina, distraída en apariencia pero pronta al salto. A mitad de un verso que nacía tan contento, el obre, la oigo que inicia su horrible chillido de censura, y entonces mi lápiz vuelve al galope hacia las palabras veladas, las tacha presuroso, ordena el desorden, fija, limpia y da esplendor, y lo que queda está probablemente muy bien, pero esta tristeza, este gusto a traición en la lengua, esta cara de jefe con su secretaria.

Julio Cortázar (1914–1984) fue un argentino de 2,05 metros de estatura, nacido en Bruselas, genial (con esto debería bastar).

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Acerca miento a Barnet

Miguel Barnet, el ganador del Premio Juan Rulfo de Cuento, dijo que su texto Fátima es el segundo cuento que escribe en toda su vida.
“Lo escribí porque considero importante registrar un fenómeno que se da en Cuba y en el mundo, como el travestismo, y el drama que conlleva vivir con un cuerpo y una identidad no deseada y teniendo que hacer concesiones de todo tipo a la sociedad”, declaró.
Miguel Barnet nació en La Habana, el 28 de enero de 1940. De su mucha obra están los títulos Gallego, Canción de Rachel, Oficio de ángel, Biografía del cimarrón, Con pies de gato y Akeké y la jutía, entre otros.
Valga recordar que dos colombianos han obtenido el Premio Juan Rulfo de Cuento: el palmirano Julio César Londoño, y el bogotano Juan Carlos Botero.
Y como el texto de Fátima nadie lo conoce aún, excepto el jurado, para solamente acercarnos un poco a la pluma de Miguel Barnet, comparto un fragmento de Biografía del cimarrón:

Primeros recuerdos
Hay cosas que yo no me explico en la vida. Todo eso que tiene que ver con la Naturaleza para mí está muy oscuro, y lo de los dioses más. Ellos son los llamados a originar todos esos fenómenos que uno ve, que yo vide y que es positivo que han existido. Los dioses son caprichosos e inconformes. Por eso aquí han pasado tantas cosas raras. Yo me acuerdo de antes, en la esclavitud, yo me pasaba la vida mirando para arriba, porque el cielo siempre me ha gustado mucho por lo pintado que es. Una vez el cielo se puso como una brasa de candela y había una seca furiosa. Otro día se formó un eclipse de sol. Empezó a las cuatro de la tarde y fue en toda la Isla. La luna parecía que estaba peleando con el sol. Yo me fui dando cuenta que todo marchaba al revés. Fue oscureciendo y oscureciendo y después fue aclarando y aclarando. Las gallinas se encaramaron en los palos. La gente no hablaba del susto. Hubo quien se murió del corazón y quien se quedó mudo.
Eso mismo yo lo vide otras veces, pero en otros sitios. Y por nada del mundo preguntaba por qué ocurría. Total, yo sé que todo eso depende de la naturaleza. La naturaleza es todo. Hasta lo que no se ve. Y los hombres no podemos hacer esas cosas porque estamos sujetos a un Dios: a Jesucristo, que es del que más se habla. Jesucristo no nació en África, ése vino de la misma Naturaleza porque la Virgen María era señorita.
Los dioses más fuertes son los de África. Yo digo que es positivo que volaban. Y hacían lo que les daba la gana con las hechicerías. No sé como permitieron la esclavitud. La verdad es que yo me pongo a pensar y no doy pie con bola. Para mí que todo empezó cuando los pañuelos punzó. El día que cruzaron la muralla. La muralla era vieja en África, en toda la orilla. Era una muralla hecha con yaguas y bichos brujos que picaban como diablo. Espantaron por muchos años a los blancos que intentaban meterse en África. Pero el punzó los hundió a todos. Y los reyes y todos los demás se entregaron facilito. Cuando los reyes veían que los blancos, yo creo que los portugueses eran los primeros, sacaban los pañuelos punzó como saludando, les decían a los negros: “Anda, ve a buscar pañuelo punzó, anda”. Y los negros embullados con el punzó corrían como ovejitas para los barcos y ahí mismo los cogían.
Al negro siempre le ha gustado mucho el punzó. Por culpa de ese color les pusieron las cadenas y los mandaron para Cuba. Y después no pudieron volver a su tierra. Esa es la razón de la esclavitud en Cuba. Cuando los ingleses descubrieron ese asunto no dejaron traer más negros y entonces se acabó la esclavitud y empezó la otra parte: la libre. Fue por los años ochenta y pico.
A mí nada de eso se me borra. Lo tengo todo vivido. Hasta me acuerdo que mis padrinos me dijeron la fecha en que yo nací. Fue el 26 de diciembre de 1860, el día de San Esteban, el que está en los calendarios. Por eso yo me llamo Esteban. Mi primer apellido es Montejo, por mi madre, que era una esclava de origen francés. El segundo es Mera. Pero ése casi nadie lo sabe. Total, para qué lo voy a decir si es postizo. El verdadero es Mesa, lo que sucedió fue que en el Archivo me lo cambiaron y lo dejé así, como yo quería tener dos apellidos como los demás, para que no me dijeran “hijo de la manigua”, me colgué ése y ¡cataplum! El apellido Mesa era el de un tal Pancho Mesa que había en Rodrigo. Según razón, el señor ése me crió a mí después de nacido. Era el amo de mi madre. Claro que yo no vide a ese hombre nunca, pero sé que es positivo ese cuento porque me lo hicieron mis padrinos. Y a mí nada de lo que ellos me contaban se me ha olvidado.
Mi padrino se llamaba Gin Congo y mi madrina, Susana. Los vine a conocer por los años noventa, cuando la guerra todavía no había cuajado. Me dio la contraseña un negro viejo que había en el mismo ingenio de ellos y que me conocía a mí. El mismo me llevó a verlos. Me fui acostumbrando a visitarlos en la Chinchila, el barrio donde ellos vivían, cerca de Sagua la Grande. Como yo no conocía a mis padres lo primero que hice fue preguntar acerca de ellos. Mi padre se llamaba Nazario y era lucumí de Oyó. Mi madre, Emilia Montejo. También me dijeron que ellos habían muerto en Sagua. La verdad es que yo hubiera querido conocerlos, pero por salvarme el pellejo no los pude ver. Si llego a salir del monte ahí mismo me hubieran agarrado.Por cimarrón no conocí a mis padres. Ni los vide siquiera. Pero eso no es triste porque es la verdad.

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Los Juan Rul fo

Decir que el Premio Juan Rulfo 2006 lo obtuvieron:
–En cuento, Miguel Barnet
–En novela corta, José Antonio López Hidalgo
–En fotografía, Julio Armando Estrada Nebreda, y
–En cine, José María Berzosa.
Cuento: El cubano Miguel Barnet (en la foto) ganó esta categoría –considerada la más importante–, entre 6.137 concursantes, con el texto “Fátima” (o “Parque de la Fraternidad”), un cuento que narra la vida de un travesti en La Habana. El jurado dijo: El humor ácido, la mirada compasiva e implacable y la riqueza de detalles desbordan la experiencia del narrador para evocar un mundo dominado por el desencanto, la fantasía y otras estrategias de adaptación a la dureza de la realidad.
Novela corta: Entre 586 trabajos se impuso el autor vasco José Antonio López Hidalgo, con su obra “El punto se desborda”. Para el jurado, la visión de una vida sofocante de corrupción y subdesarrollo en un medio donde la miseria coexiste con los privilegios, las complicidades de una multinacional-en plena dictadura de Obiang (Guinea Ecuatorial) descrita con precisión y sin duda refleja una dolida y patética experiencia del autor.
Fotografía: El venezolano Julio Armando Estrada Nebreda sobresalió ante otros 130 trabajos fotográficos, según el jurado: por la extrema precisión de sus vistas panorámicas y la fuerza de sus imágenes en la verdad de sus formas, este fotógrafo venezolano capta en blanco y negro una atmósfera y nos restituye escenas de la vida cotidiana en Turquía.
En fotografía se otorgaron dos Menciones Especiales. Una, a la peruana Ana María Castañeda Cano, por la serie “Depósito de mundos”, y otra al mexicano Jorge Alberto Sánchez Rodríguez, por “Ventanas al pasado”.
Cine: El cineasta español José María Berzosa obtuvo este premio por el conjunto de su carrera y obra cinematográfica basada en la defensa de los derechos humanos y las libertades democráticas.

Estos importantes galardones los otorgan Radio Francia Internacional, el Instituto de México en París, el Instituto Cervantes y FundaChao, entre otras entidades.

 

La expresión

Milton Estomba había sido un niño prodigio. A los siete años ya tocaba la Sonata Nº 3, Op.5, de Brahms, y a los once, el unánime aplauso de la crítica y de público acompañó su serie de conciertos en las principales capitales de América y Europa.
Sin embargo, cuando cumplió los veinte años, pudo notarse en el joven pianista una evidente transformación. Había empezado a preocuparse desmesuradamente por el gesto ampuloso, por la afectación del rostro, por el ceño fruncido, por los ojos en éxtasis y otros tantos efectos afines. Él llamaba a todo ello “su expresión”.
Poco a poco, Estomba se fue especializando en “expresiones”. Tenía una para tocar la Patética, otra para Niñas en el Jardín, otra para la Polonesa. Antes de cada concierto ensayaba frente al espejo, pero el público frenéticamente adicto tomaba esas expresiones por espontáneas y las acogía con ruidosos aplausos, bravos y pataleos.
El primer síntoma inquietante apareció en un recital de sábado. El público advirtió que algo raro pasaba, y en su aplauso llegó a filtrarse un incipiente estupor. La verdad era que Estomba había tocado la Catedral Sumergida con la expresión de la Marcha Turca.
Pero la catástrofe sobrevino seis meses más tarde y fue calificada por los médicos de amnesia lagunar. La laguna en cuestión correspondía a las partituras. En un lapso de veinticuatro horas, Milton Estomba se olvidó para siempre de todos los nocturnos, preludios y sonatas que habían figurado en su amplio repertorio.
Lo asombroso, lo realmente asombroso, fue que no olvidara ninguno de los gestos ampulosos y afectados que acompañaban cada una de sus interpretaciones. Nunca más pudo dar un concierto de piano, pero hay algo que le sirve de consuelo. Todavía hoy, en las noches de los sábados, los amigos más fieles concurren a su casa para asistir a un mudo recital de sus “expresiones”. Entre ellos es unánime la opinión de que si capolavoro es la Appassionata.

Mario Benedetti es uruguayo y nació en 1920. El cuento breve de este post lo escribió a los 30 años, después de haber ingresado a la redacción de las importantes revistas literarias Número y Marcha. Fue director de esta última, desde 1954 hasta 1974, cuando la cerró Juan María Bordaberry. Ocupó la dirección del Departamento de Literatura Hispanoamericana en la Facultad de Humanidades y Ciencias, de la montevideana Universidad de la República. Recibió la distinción Honoris Causa de la Universidad de Alicante, a la que muchos años después donó su biblioteca. Entre otros premios ha ganado el Reina Sofía, Iberoamericano José Martí, Etnosur y Menéndez Pelayo. Hoy vive en Montevideo, aquejado de alzheimer.

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Nosotros, los du bitativos

En esta página se elige el personaje del año en Colombia. Los tres más opcionados, en este momento, son un político, una cantante y un narrador. Digno de un análisis mayor. El cuarto y el quinto lugar corresponden al Presidente y a alguien que disputó esa dignidad. El sexto es otro artista, y no entiendo por qué el séptimo está ahí. El octavo es un juez, y el noveno una indígena, para rematar con un militar.
Solo anoto diez.
Ya en los tres primeros hay una brecha increíble: entre el primero y el segundo hay 8 por ciento de diferencia, y entre este y el tercero 18,3. Entre el tercero y el cuarto puesto es abismal.
Pero ese hecho no deslegitima el proceso, ni el resultado. Al contrario, dice que no cabe duda en que los dos primeros, son. Ellos dos concentran un contundente 64,58 por ciento de los click. Política y espectáculo, predominantes son, en Colombia. ¿Circo son? La dispersión que sigue, es propia, creo, del estado de ánimo dubitativo en que andamos.

 

Cine silenciosamente

Sí. Silenciosamente pasó el VII Festival de Cine Santa Fe de Antioquia. Comenzó con una magnífica película del chileno Andrés Wood: Machuca. Dulce historia doméstica de dos niños al final de Salvador Allende y comienzo de Augusto Pinochet. Este año se reconoció en el festival el video clip como expresión artística audiovisual. Este año, también, participó un número mayor de estudiantes universitarios, lo cual, frente al empirismo anterior, se presenta como una mejor base para el futuro del audiovisual colombiano. Y hay que llamar a ponerse las pilas –dado el pobrísimo desempeño– a César Alzate Vargas, quien figura como encargado de las comunicaciones. Perdido en uno de los escasos seis boletines, encontramos, sin mayores precisiones, un interesante dato puntual: la existencia de una incubadora de guiones, llamada Grupo Dynamo. ¡Enhorabuena!

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10 de di ciembre

Titular central de El Mercurio: “Falleció Augusto Pinochet”
Segundo titular: “Gobierno de Bachelet determina que Pinochet no recibirá honores como ex jefe de Estado”.
Canción de Víctor Jara: “El cigarrito”
Voy a hacerme un cigarrito
acaso tengo tabaco
si no tengo de’onde saco
lo más cierto es que no pito.
Ay ay ay, me querís,
ay ay ay, me querís.
Voy a hacerme un cigarrito
con mi bolsa tabaquera
lo fumo y boto la cola
y recójala el que quiera.
Ay ay ay, me querís,
ay ay ay, me querís,
ay ay ay.
Cuando amanezco con frío
prendo un cigarro de a vara
y me caliento la cara
con el cigarro encendío.
Ay ay ay, me querís,
ay ay ay, me querís,
ay ay ay.

 

Santa Fe sin difusión

Hoy se prevé un día intenso. Conferencias, lanzamientos, proyecciones. Ejemplo: “El poder del cine como resistencia al cuarto poder”. ¿Ah? Cosas de Rodrigo Argüello y Víctor Gaviria. Y el número 76 de la revista Kinetoscopio, hablando de un cine políticamente incorrecto. Pero nada de esto se ve en los diarios. Ni en los de Antioquia, siquiera. Pobre cine.
Esta tarde: documentales de jóvenes con futuro. Se anuncian: Fiesta en Moravia, de Astrid Suárez; Made in Parlache, de Ana Ayala y John Bedoya; A la lata y al cartón, de Didier Molina; y Silleteros, de Norha Ruiz.
Habrá una muestra de animación Loop 2006, y una mesa redonda sobre “Casas productoras, el respaldo para el desarrollo de la industria cinematográfica de Colombia“, donde estarán Rodrigo Triana, Verónica Orozco, Clara María Ochoa y Ana Karime Piñeres.
El grande, Constantino Costa–Gavras, también estará. Habrá cortos (Juanito bajo el naranjo, El odio, Ser o no ser y Las hermanas de la Magdalena) y largos (Kadosh, El gran dictador y La batalla de Argel), y otros trabajos audiovisuales y otro lanzamiento: “La memoria visual de la narrativa colombiana en el cine“, de Álvaro Cadavid Marulanda.
Mañana domingo (diciembre 10:) está Macbeth de Roman Polanski, Reed, México insurgente de Paul Leduc, y todo comienza con una ponencia de Ismael Xavier, titulada “Cine político y géneros tradicionales: La fuerza y los límites del melodrama“.

La clausura será a las 7:00 p.m. en el Parque Principal, con la presentación de Naki (“la que calma”), cantante embera catío, y la proyección de Subterra, una buena película chilena dirigida por Marcelo Ferrari, basada en el libro del poderoso Baldomero Lillo.
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¿Cómo dia blos?

Leo esta frase de Charles Bukowski, que aunque sencilla refleja no obstante todo un universo, cierto o no, en el que estamos inmersos:
“¿Cómo diablos podría un hombre disfrutar ser despertado a las 6:30 a. m. por la alarma de su reloj, saltar de la cama, vestirse, tragar forzadamente, cepillarse los dientes y el pelo, y pelear con el tráfico para llegar a un lugar donde esencialmente uno hace un montón de dinero para otro y le piden que agradezca la oportunidad de poder hacerlo?”

El pretexto liberador

Un breve pero atornillado texto plantea la ligereza con la que se establecen algunas verdades en nuestras vidas. Digo atornillado porque pareciera que su lectura solo es posible en el sentido propuesto y no hubiera escapatoria.
En tanto pueda discurrir, sugiero que hay una imprecisión en el hecho de asumir como iguales dos lenguajes característicos cada uno de ellos.
El seductor texto viene de Mazo y contiene un sesgo que es el que abre la posibilidad de poner tornillos y tuercas y dejar aquello hermético; uno, desde fuera, como si quedara con un palmo de narices. En este sentido, el texto es, también, felizmente lúdico.
En tanto discurrir, digo, primero: la fotografía y el cine, como imágenes, son un lenguaje que no debería compararse con un texto, que es otro lenguaje. Es más, son también diferenciables los lenguajes del cine y de la fotografía.
Hago un alto para afirmar que no se está tratando el asunto de lo bueno o lo malo, o de qué es más bueno y qué es menos malo. Estas categorías quedan fuera.
Solo se acude a considerar la afirmación según la cual, una imagen vale más que mil palabras. Mazo amplifica la declaración, para decir, en lugar de “una” imagen, “la” imagen. Así, hace genérico el tema, y lo eleva a zonas donde puede faltar el aire.
Para él, burlonamente, esa afirmación parece inconcebible, sobre todo si la pronuncia alguien a quien él considere inteligente. Y lanza una pregunta, sincera: “¿Qué imagen, sobre todo en el cine, podía condensar frases como ‘mi infancia son recuerdos de una plaza de Sevilla’?”.
Al discurrir, respondo lo mismo: son dos lenguajes, el cine y la frase. Probablemente la imagen de la plaza de Sevilla nos haga evocar la infancia, pero el texto tiene más sutiles intersticios en los recuerdos, en contraposición al impacto de la retina.
Creo ver que Mazo se inclina por el texto como fuente de placer, no por desprecio de la imagen sino por la precariedad de ésta frente al discurso (mental). Es decir, los espacios demarcados por el Parménides al que él apela: los sentidos no nos permiten abarcar la verdad del universo.

O: el ojo no nos permite pensar.
Solo serían comparables, para quienes, como en el verso del Fragmento 6: “ser y no ser son lo mismo”.
Pero el texto, ciertamente, estimula zonas más profundas de nuestro ser (de nuestro existir). Y el placer del texto, como elemento más allá del entretenimiento, y más allá de la ciencia, y más allá de la ideología, es único.
Todo, quizás, porque eso que podamos derivar del texto, se encuentra dentro de nosotros, sí, pero más allá de los convencionalismos. Eso que podemos derivar, está más próximo a la libertad (de lo que puede estar la visión de una imagen).
Aquel predicamento de Mazo sugiere que el Periodismo también se queda corto, aún en sus textos. ¿Quizás porque éstos remiten a una imagen, y no nos liberan?

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Para con tarte mejor

Afirmaba en una ocasión Celso Román que lo importante de la literatura no era la carpintería propiamente. Eso viene después. Primero está tener una idea o poder desarrollar un concepto. Porque lo que hace el escritor es “mirar el mundo, recibir su energía y transformar aquello en texto”.
Contaba que pasó frente a una construcción donde alguien regó pintura blanca. Para él no fue una mancha, sino “una nube caída”. De igual manera, los autos pasando por debajo del puente peatonal en la noche, eran en realidad “un río de fuego, donde navegaban dragones, noctilucas, estrellas fugaces, cometas y luceros”, y “peces de fuego hacían salpicar chispas a las orillas, como si chapotearan en un raudal de lava”.
De esa gozosa transformación da fe el libro El imperio de las cinco lunas, que obtuvo el Premio Norma–Fundalectura.
Reinterpretar la realidad. De eso se trata. Sobre todo, cuando se trabajan historias para niños, como lo hace formidablemente Celso Román. Además de él, de Evelio Rosero y de Leopoldo Berdella de la Espriella (q.e.p.d.), Jaime Alberto Vélez también manipuló, antes de irse de este mundo, esa arcilla prodigiosa. Solo una reseña:

Crónica
“Una anciana en la zona selvática del amazonas afirma haber visto a Caperucita roja. Los siquiatras han expresado que la señora sufre una tardía y triste infancia en plena edad senil. Los médicos, por su parte, han dictaminado que la anciana ha sufrido una alucinación a causa de la poca alimentación ingerida en los últimos tiempos. Los periodistas llegaron al lugar, después de penosos ascensos y descensos en zonas plagadas de mosquitos, expresaron en sus crónicas matinales que Caperucita reconoce haber sido vista por la señora”.

El arte de escribir pasa por el alma o la razón, antes que la gramática. De esto da fe el mismo Celso Román, quien cuenta que abrió el sabio libro en la regla 46, que decía:
No se deben confundir las letras de sonido semejante, como “s” y “x”, para evitar equívocos, como en la siguiente frase:
–El suicida se puso el arma en la cabeza, disparó y se voló la tapa de los sexos.
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Energías omni presentes

I-Dicen que los gatos son ultra sensibles y solo se echan donde hay una buena vibra. Alguien me habló un día de una historia en los textos de Carlos Castaneda en la que un hombre se desplazó, caminó, reptó por aquella casa hasta que encontró el lugar adecuado, que además tuvo que aprehender convirtiéndose en un ovillo, para quedar en conexión consigo mismo.
De hecho, sin que medie una razón específica, y mucho menos una explicación, hay sitios que uno prefiere y otros que desecha. Son las energía omnipresentes que capta una parte de nuestro ser que está más allá de las taras de nuestra chica existencia diaria. Otros lo llaman feng shui.
Y obviamente –como casi todo el resto de las cosas ideales de este mundo– el feng shui tiene como propósito acercarnos a la esquiva felicidad terrena. El feng shui considera que hay un soplo de vida oculto, que impregna todas las cosas. Lo llama chi, o qi (suena kí). “Si el chi está desordenado, la desgracia se apodera del día”.
De manera consciente, no he estado y, en consecuencia, no conozco un lugar feng shui. Lo máximo fue la idea estrafalaria de la tía Lucha que puso un espejo en la pared de donde tenía instalada la estufa a gas, para que el reflejo de las llamas de las cuatro hornillas se convertirían en abundancia de alimentos. Me constan los enormes esfuerzos que hacía la tía Lucha para tener algo qué poner encima de las hornillas para calmar el hambre.
Todo lo del feng shui –como en general ocurre con la sabiduría– proviene de dos fuerzas que se enfrentan, chocan, se funden una en la otra y se complementan. Una se llama yin, la otra, yang. Dicen que una es femenina, frágil y húmeda, y la otra masculina.
Esas fuerzas danzan permanentemente en pos de la armonía cósmica. Y allí donde se desarmonizan, interviene el feng shui. Todo esto es solamente una referencia, vaga si se quiere, introductoria, al feng shui, por lo que mayores sabidurías no pueden ser exigidas. Más faltaba.
La única promesa viable es que se volverá al feng shui, tantas veces sean necesarias para aprehender su sentido profundo, o al menos, intentarlo.
De niño escuché muchas veces que era de “buena educación”, no dejar el plato lamido cuando fuera uno invitado a comer en otra casa o en un restaurante. De buena educación era “dejar el último bocado”. Pues bien, aquella sabiduría rural de nuestros abuelos, es feng shui. La recomendación es esta:
“Si te comes el último bocado de tu plato o el último trozo de pastel, o rebañas los restos tras la comida, estás creando energía de pobreza. Resístete a este último bocado”.

Amapola: cielo y tierra

3.500 años antes de Cristo los sumerios ya la usaban con fines curativos. La adormidera contiene cerca de 14 alcaloides, todos medicinales. Los más conocidos son tebaína, codeína y morfina.
Los opiáceos, derivados de la adormidera –y amapola–, forman parte indispensable de la farmacopea. Paracelso trató de limpiar la mancha diabólica del opio, y los monasterios del siglo XVI lo manipularon como “don providencial”.
En el siglo XVIII se aíslan los principios activos de varias plantas:
morfina 1806,
codeína 1832,
atropina 1833,
cafeína 1841,
estricnina 1857,
quinina 1858,
cocaína 1860,
heroína 1883 y
mezcalina 1896.
Esto quiere decir que en un frasco pueden transportarse hectáreas de adormidera. Su uso original fue medicinal, mas después vino lo lúdico. O sea, un uso extrafarmacológico. Y cayeron en la prohibición, el opio, la heroína y la morfina.
En cuanto al opio, lo que hace al llegar al cerebro es ocupar los receptores de los neurotransmisores llamados endorfinas, los cuales el cerebro produce de manera natural. De esta manera, los efectos analgésicos y antiestresantes que genera las endorfinas se incrementan con los alcaloides del opio.
El revés de sus cualidades analgésicas en la medicina, tiene que ver con su toxicidad y dependencia, lo que llevó a producir medicamentos sintéticos sin efectos secundarios.
La morfina se llama así, morphium, en honor a Morfeo. Así quiso Frederick Sertürner destacar sus cualidades analgésicas. En dosis adecuadas, la morfina es una bendición farmacológica. Esto lo saben los pacientes de cáncer y sus médicos tratantes. Y quienes hayan sufrido un accidente grave. Extrafarmacológicamente puede estar “cortada” con lactosa, dextrosa, quinina, barbitúricos, sedantes u otras partículas, y crea dependencia.
Heroish es la palabra que originalmente designó la heroína y significaba “remedio enérgico”. Sin refinar se conoce como azúcar moreno (brown sugar) (¿les recuerda algo?) y horse cuando está refinada, o simplemente H. Se creyó al principio que con la heroína estaba solucionado el tratamiento a la tuberculosis.
Se adultera con quinina, lactosa, azúcar, bórax, barbitúricos, sedantes, pentazocina y tripelenamina. Extrafarmacológicamente, como el opio y la morfina la heroína es basura. Y, obviamente, sus consumidores, comienzan a parecérseles a todas ellas.
La heroína se usó para contrarrestar la morfina, pero hoy se usa casi exclusivamente como antitusígeno en casos severos.
La metadona, de los años cuarenta del siglo pasado, es sintética, industrial. Hoy se usa en programas de desintoxicación y de mantenimiento de los farmacodepencientes de opiáceos.
En cuanto a que toda causa tiene su consecuencia, puedo dar fe. La lectura antecedente se produjo a raíz del siguiente titular de El Tiempo de este 2 de diciembre del 2006:
Aunque Mindefensa dice que fue erradicada, en Nariño aún se cultiva amapola, dice Gobernador.
Está la foto de Juan Manuel Santos con un machete en su siniestra, inclinado sobre una flor carmín.
La información dice: Hay dos mil hectáreas sembradas en el departamento, afirmó Eduardo Zúñiga.
Con esta erradicación desparece la amapola en Colombia, había dicho el ministro Juan Manuel Santos, tras un operativo el 19 de noviembre pasado en Túquerres.
Como quiera que sea, me viene por Marta Eugenia del Pilar, en versión de Los Panchos, Xavier Cugat, Jimmy Dorsey, Gigliola Cinquetti o Andrea Bocelli, esta bella melodía que supieron inspirar Joseph Lacalle y Roldán: Amapola.

De amor, en los hierros de tu reja
mi amor, escuché la triste queja
de amor, que sonó en mi corazón
diciéndome así, con su dulce canción:

Amapola, lindísima amapola
será siempre mi alma, tuya sóla.
Yo te quiero, amada niña mía
igual que ama a la flor, la luz del día.

Amapola, lindísima amapola
no seas tan ingrata y ámame.
Amapola, amapola
cómo puedes tu vivir tan sola.

Amapola, lindísima amapola
será siempre mi alma, tuya sóla.
Yo te quiero, amada niña mía
igual que ama a la flor, la luz del día.

Al ver en los hierros de tu reja
de amor el albacín de tu queja
amor que mi amante corazón
el rojo olvidar una dulce ilusión.

Amapola, lindísima amapola
no seas tan ingrata, ámame.
Amapola, amapola
cómo puedes tú vivir tan sola.

Posted by marcas_c in 14:29:13 | Permalink | No Comments »